Historia del papel

El papel, protagonista de nuestra historia

 

Después de la expresión oral, la escritura es el principal instrumento de comunicación entre los hombres, permitiendo la supervivencia de su pensamiento a través del tiempo y del espacio.

El invento del papel proporcionó al hombre un soporte fiel, donde habitara la memoria escrita en su recorrido a través de la historia, y gracias a su consistencia y durabilidad, los textos de nuestros antepasados siguen siendo, en la actualidad, un testigo fiel de su tiempo.

La divulgación de la información y de los conocimientos, a que ha llegado la humanidad, no hubiera sido posible sin la intervención del papel y la imprenta.

La búsqueda de un soporte para el mensaje escrito

El lenguaje gráfico fue perfeccionándose desde el símbolo o jeroglífico hasta los signos que representan los sonidos, es decir, el alfabeto.

La dificultad del empleo de este lenguaje radicaba en el soporte del mismo, que en principio fue la piedra, la madera, los metales o la arcilla. Tuvieron que transcurrir miles de años hasta que la humanidad encontró materiales más apropiados para sus inscripciones, como el papiro o el pergamino y, finalmente, el papel.

La historia del papel comienza en China

China ofreció a la humanidad un material de bajo coste y alta permanencia que, en poco tiempo, fue sustituyendo al papiro y al pergamino.

La ruta del papel de oriente a occidente

En el año 751, durante la expedición árabe hacia la frontera china, el gobernador militar de Bagdad capturó a dos fabricantes de papel. Con su ayuda construyó un molino papelero en Samarkanda, localidad propicia para ello, debido a sus fuentes acuíferas, canales de regadío y campos de lino y cáñamo.

Los árabes tienen el mérito indiscutible de haber extendido la fabricación de papel en su vasto imperio hasta España. La antigua ruta de la seda llevó a Europa otro producto oriental: el papel. De esta forma se convirtió en una preciosa y lucrativa mercancía, solicitada por todos los países de Medio Oriente y, a su vez, en el medio de divulgación de la cultura clásica en Europa.

España como precursora del papel en el mundo occidental

En la España musulmana debieron existir molinos papeleros en Córdoba, Sevilla, Granada y Toledo durante los siglos X y XI.

En estos papeles primitivos españoles encontramos fibras de esparto y cáñamo y tiene mejor trituración del trapo gracias a los avances introducidos en las técnicas hidráulicas.

El papel se extiende por Europa

El papel llega al resto de Europa desde España y por los movimientos migratorios de los cruzados que lo trajeron desde Oriente; sobre todo, italianos y provenzales que comerciaban con Bagdad y Damasco.

Los primeros molinos europeos los encontramos en la cuenca del Mediterráneo, destacando España, Italia y Francia.

Italia fue una importantísima potencia papelera, introduciendo grandes mejoras en su fabricación, como el empleo de mazos, la utilización de cola animal y la invención de la filigrana. Pronto los productos franceses entran en competencia con los mejores papeles de Italia, gozando las manufacturas de ambos países de gran prestigio durante los siglos XVI y XVII.

Tenemos que esperar hasta finales del siglo XIV para encontrar molinos papeleros en Centroeuropa, donde, más tarde, gracias a la intervención de la imprenta, gozan de una enorme expansión.

Gran demanda de papel: La imprenta

En 1440 Johann Gutenberg inventa el arte tipográfico, con el que se puede componer textos de cualquier extensión y obtener gran cantidad de copias.

La imprenta dio una verdadera medida del valor y utilidad del papel, ya que reunía, además de sus cualidades gráficas, el ser abundante, barato (costaba la décima parte que el pergamino), duradero, transportable y asequible a las enormes cantidades que requerían los impresores.

Una prensa de imprenta necesitaba tres resmas de papel diarias (1.500 pliegos); por ello, existe una relación tan estrecha entre la manufactura del papel y la imprenta, no concibiéndose la prosperidad de una sin la otra. A esto se debe que, entre finales del siglo XV y mediados del siglo XVI, Europa se cubra de molinos de papel.

Grandes localizaciones de molinos papeleros en España

Tras sus prometedores inicios, la manufactura del papel en España vivió periodos de mayor o menor prosperidad hasta llegar al siglo XVIII, considerada la Edad de Oro de la fabricación del papel en nuestro país y, sobre todo, en Cataluña.

En este periodo, la Corona hace una decidida apuesta para la mejora de las técnicas en la manufactura papelera, se dictan Reales Cédulas para evitar la salida de materias primas y se liberaliza el comercio con las Indias.

Así mismo, la Real Junta de Comercio, manda traducir del francés “El arte de hacer papel” de Lalande, y llegan a España maestros papeleros extranjeros, sobre todo genoveses, para mejorar la técnica de los españoles y difundir los secretos del oficio.

Felipe V crea una Real Fábrica de Papel, en San Fernando de Henares (Madrid), para abastecer la Corona y suministrar papel sellado a las Indias.

Fruto de esta política, las manufacturas españolas alcanzan un gran nivel compitiendo con las mejores del resto de Europa. Se crean grandes núcleos papeleros, desapareciendo paulatinamente, los pequeños molinos dispersos a orillas de ríos. La invasión francesa y las guerras carlistas pusieron fin a esta época de máximo esplendor.

200 años de la invención de la máquina de papel continuo: Louis Robert

 

Con la ilustración francesa y la publicación de su gran obra “L’ Enciclopédie” (1751-1777) y la aparición de los primeros periódicos diarios como el “Times” (1785), hay una gran demanda de papel, dando lugar a una serie de investigaciones que tienen su fruto, no sólo en la búsqueda de nuevas materias primas, sino en la invención de la máquina de papel continuo.

El año 1799 es el punto de partida de una revolución completa en la fabricación de papel: la invención de la máquina de papel continuo, patentada por el francés Louis Robert. Con ella podían fabricarse hojas de doce a quince metros de longitud.

En España, el invento tardó varios años en llegar. La primera fábrica de papel continuo se fundó en 1840, en Manzanares el Real (Madrid). Poco tiempo después fueron creadas las fábricas de Burgos, de corta duración, y “La Esperanza” de Tolosa.

El papel hoy

 

A partir de la invención de la máquina de papel continuo y la obtención de la pasta de papel de madera, su fabricación se ha desarrollado de forma vertiginosa. A estas innovaciones hay que añadir el desarrollo del reciclaje del papel usado, que permite prolongar la vida útil de la fibra de celulosa de la madera.

Hoy el papel está presente en todos los ámbitos de la vida con una gran variedad de productos papeleros, que cubren muy variadas necesidades en el campo de la cultura, el arte, la educación, la comunicación, el comercio y transporte de todo tipo de mercancías, la sanidad, etc.

Innovación tecnológica

La producción de papel es hoy un proceso tecnológicamente muy complejo y en constante innovación. Más velocidad, más productividad, mayor especialización y más calidad de producción, siempre con soluciones orientadas a la protección del medio ambiente, con las directrices de la evolución de la tecnología papelera.

Industria de países desarrollados

Debido a la creciente capacidad tecnológica, el sector del papel requiere constantes y cuantiosas inversiones para incorporar las mejores tecnologías disponibles.

El 60% de la producción mundial se concentra en Europa, EEUU y Canadá. Europa es actualmente el mayor productor, seguido de América del Norte, con Asia en claro ascenso.

Por países, los mayores productores de papel del mundo son: EEUU, China, Japón, Alemania y Canadá.

La respuesta al desarrollo de la humanidad

La creciente capacidad tecnológica y la gran versatilidad del papel han hecho posible el continuo desarrollo de nuevos productos de alto valor añadido con sorprendentes prestaciones e insospechadas aplicaciones: papel impermeabilizado, cushion, micro rizado, metalizado, inter-leaving, autoadhesivo, etc. Más del 30% de los papeles que hoy empleamos responden a nuevas funcionalidades que hace diez años no existían.

Fabricado con una materia prima natural y renovable y cien por cien reciclable, el papel es la respuesta natural al desarrollo de la humanidad.