Sostenibilidad

Introducción

La economía circular instaurada en la sociedad actual implica la idea de reciclaje, lo que implica productos fácilmente reciclables, separación en origen, eficientes sistemas de recogida y tratamiento, mercados para las materias primas secundarias, etc.

Pero va más allá del reciclaje, buscando la eficiencia a lo largo de todo el ciclo: materias primas renovables, recursos locales, eco diseño, eficiencia en los procesos de fabricación, simbiosis entre sectores, nuevos modelos de consumo, etc.

La economía circular está en el propio ADN del papel.

El sector del papel es una bioindustria basada en un recurso natural y renovable –la madera- que se cultiva en plantaciones. Sus procesos de fabricación son altamente eficientes en el uso de agua y energía y en la gestión de residuos.

El concepto de economía circular supone una gran oportunidad para la innovación, buscando soluciones creativas para lograr una mayor eficiencia a lo largo de todo el ciclo, y encierra un enorme potencial de creación de valor.

La celulosa y el papel unen a su versatilidad una gran capacidad de innovación. Las nuevas aplicaciones en el packaging o en los productos higiénicos y absorbentes de la nano celulosa o micro celulosa, así como la integración del papel con soluciones informáticas en el ámbito gráfico y en el embalaje, con el resultado de papeles inteligentes que interactúan con el consumidor y con los productos que protegen.

Los bioproductos renovables y reciclables como el papel, capaces de producir el mayor valor añadido a partir de las materias primas iniciales, son los productos del futuro.

Materia prima renovable de procedencia nacional

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El ciclo del papel se inicia en la naturaleza con un recurso natural y renovable: la madera.

La madera que se utiliza para fabricar papel en España se cultiva en plantaciones destinadas a tal fin. Estas plantaciones para papel son de pino y eucalipto y ocupan 490.000 hectáreas (el 2,7% de la superficie forestal total).

Del total de madera empleada anualmente como materia prima por la industria papelera española el 83% procede de plantaciones nacionales, mientras que el 17% restante procede de importaciones.

España es el cuarto país de Europa con mayor superficie forestal, solo por detrás de Rusia, Suecia y Finlandia, según FAO.

Con el fin no solo de mantener, si no de aumentar esta superficie, en nuestro país se planta un mayor de número de árboles de los que se cortan. El crecimiento anual de la madera es de 46,3 millones de m3 cc y las cortas anuales se limitan a 15,5 millones de m3.

El sector papelero español trabaja para promover la gestión forestal sostenible y su certificación. Para ello se sigue el rastro de la madera desde el bosque hasta el consumidor final, quien recibe un producto con una etiqueta que garantiza su procedencia de un bosque de gestión sostenible.

Otro aspecto relevante en el uso de madera como materia prima por la industria papelera es su uso en cascada para hacer la mejor utilización posible de los recursos naturales.

La madera se convierte en productos papeleros que se reciclan una y otra vez en nuevos productos papeleros (la fibra de celulosa se puede reciclar hasta ocho veces). Los residuos del proceso, tanto a partir de fibra virgen como reciclada, se valorizan en diversas industrias o se utilizan como combustible en la propia fábrica o en otras instalaciones industriales.

Eficiencia en el uso de agua y energía

La industria papelera española fabrica anualmente 2 millones de toneladas de celulosa y 6,2 millones de toneladas de papel en sus 82 fábricas. El 97% de la producción se realiza bajo Sistema de Gestión Medioambiental (ISO o EMAS).

La fabricación de papel a partir de fibras de celulosa consiste básicamente en la retirada del agua que acompaña a la pasta formada por esas fibras.

Entre todos los sectores industriales españoles, el papelero es el mayor productor y utilizador de energía renovable procedente de la biomasa. La biomasa supone el 3% de los combustibles utilizados.

El agua se utiliza en el proceso papelero fundamentalmente como medio de transporte de la fibra. El agua se reutiliza y se recicla. La industria papelera española ha conseguido importantes reducciones en el uso de agua. Hay que destacar que solo el 5-10% de agua utilizada se consume en el proceso porque se evapora o se incorpora al producto. El restante 90-95% del agua empleada se devuelve depurada.

La gestión de los residuos del proceso es otro aspecto especialmente relevante en lo que se refiere a la eficiencia del proceso de fabricación de papel.

Los residuos generados en la producción de celulosa y papel son residuos no peligrosos.

Eco diseño y sustitución de materiales

Los productos papeleros son naturales, renovables, reciclables y biodegradables.

Por esta razón, el papel está protagonizado en diversas aplicaciones en los últimos años un proceso creciente de sustitución de otros materiales que no tienen estas características medioambientales. Es el caso de las bolsas de papel y de los envases de cartón.

Se trata de una tendencia que en los próximos años se producirá también en otro tipo de productos.

La mejora de la sostenibilidad de los productos papeleros a través del eco diseño es un aspecto cada vez más relevante. Precisamente, el proyecto Mainstream del Foro Económico Mundial, que incluye tres programas piloto para avanzar en la economía circular, ha elegido para uno de ellos al papel y el cartón, para consolidar un conjunto de normas de eco diseño universales y fáciles de utilizar, que puedan marcar el camino a otros materiales.

Mejora del compromiso con la recogida selectiva

La industria papelera española lidera el reciclaje de papel y cartón en Europa, superada solo por Alemania.

Esa gran capacidad recicladora de nuestra industria permite garantizar el reciclaje final de todos los residuos que se recogen y tratan en España.

A través de la recogida selectiva realizada por el sector de la recuperación de papel y cartón o gestores de residuos, se recogen para reciclar 4,3 millones de toneladas anualmente. Nuestras fábricas utilizan como materia prima 5,1 millones de toneladas, lo que significa que el 70% del papel que se recicla en nuestras fábricas papeleras es de procedencia nacional.

Dado que algunos papeles no entran en el ciclo de reciclaje porque los guardamos (como libros, cuadernos, etc.) o porque se destruyen con su uso (como el papel higiénico), se estima que el potencial real de recogida de papel para reciclar está actualmente en torno al 85% del consumo.

Por otra parte, el sistema español del contenedor azul, situado en la vía pública para la recogida conjunta de todos los tipos de papel y cartón de consumo doméstico, con total disponibilidad y flexibilidad horaria para que el usuario deposite su papel y cartón usado, da al ciudadano la posibilidad de ser protagonista, en un proceso clave en la protección del medio ambiente.

Como consecuencia de esta política medioambiental, el 86% de los españoles considera que se deberían utilizar más envases y embalajes de papel y cartón por sus buenas características medioambientales, y el 83% afirma que si para el mismo producto puede elegir entre el envase y etiquetado en papel y cartón u otro material, prefiere el papel, según un estudio realizado por la organización europea Paperplus.

Según una reciente encuesta de Sigma Dos para el Foro del Papel, los consumidores españoles muestran un alto grado de satisfacción global con el papel (7 sobre 10) y valoran positivamente su calidad (7,5), su adaptación a los diferentes usos (7,4) y sus características medioambientales (6,8).